[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_gallery type=”image_grid” interval=”3″ images=”987,988,989,990,991″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” img_size=”355″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Entro al local que robó mi atención. En la vitrina se lee: Papaqui e Hijos. Una barbería de la vieja escuela que conserva su belleza natural, sillas auténticas, sonido de ambiente: un Cha Cha Chá y boleros. Don Antonio Papaqui, dueño de la barbería y barbero principal, cálidamente me recibe.

“En 1954 la abrió un peluquero y yo llegué doce años después a pedir trabajo…En el ‘91 se la compré a un ganadero porque el peluquero no le pudo pagar  y éste se quedó con esta barbería y una en la Del Valle … El ganadero vivía de su rancho, traía ganado de Veracruz al rastro, no vivía de la peluquería…  A mí me gustaba ahorrar  y pude comprarla.”

Casi cincuenta años han pasado desde que Don Antonio compró la barbería y ha visto cambiar a la clientela, los jóvenes que dejaron de ir en la época del festival de Avándaro y el crecimiento de las estéticas unisex, pero a pesar de los cambios el negocio sigue dando para continuar. “Vienen señores, jóvenes, oficinistas…Niños ya muy pocos. Antes sí, porque la clientela se componía de la zona. Ahora ya son nomás de entrada por salida, los que trabajan en las oficinas de la zona.”

Don Antonio trabaja diariamente en la barbería y su hijo e hija le ayudan. Él sabe el valor de mantener el local como está, se niega a hacerle una remodelación “moderna”.  ”Si así está bien, ¿para qué? Aquí han grabado comerciales y hasta una película.” La más reciente se llama Tiempos Felices dirigida por Luis Javier M. Henaine (dato curioso: nieto de Capulina). Durante la filmación la producción cambió el letrero de la vitrina de acuerdo al guión, y después se encargó de cambiarlo por el Barbería Papaqui e Hijos con el que la encontrarán en la calle de Río Nilo, número 60 en la colonia Cuauhtemoc del Distrito Federal.

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